Sanciones a Irán
Recientemente, he leído un artículo en el periódico El País que encuentro importante para comentar en la asignatura de Introducción a las Relaciones Internacionales, titulado: Las sanciones a Irán aprietan, pero no ahogan (por ahora).
Un observador europeo dice: “el objetivo de Estados Unidos no es un escenario Irak 2003, sino la Unión Soviética en los ochenta y la llamada Guerra de las Galaxias: desgastar económicamente al régimen islámico para que la presión social fuerce el cambio”.
Por lo anterior, se explica el empeño de Washington para tratar de que no se produzca la venta de petróleo por parte de Teherán. Desde que empezaron las sanciones, ello equivale a no ingresar 10.000 millones de dólares.
Los datos del FMI se traducen en que los iraníes más pobres van a seguir haciendo cola para conseguir carne a precios subvencionados, pero también los más ricos reducen su estilo de vida.
No obstante, alguno dice que el principal problema no es el pañuelo, aunque preferiría no llevarlo. El problema es el “estar bajo presión” en cualquier lugar y en cualquier momento excepto en casa con amigos. Lo más preocupante para la población es el deterioro de la economía y la pérdida de poder adquisitivo.
A la clase media también le ocurre algo parecido. Algunos explican que sus sueldos se han reducido a menos de la tercera parte de lo que cobraba antes, y la gente no reprocha por miedo al despido. Y, por otro lado, el caos de algunos países vecinos les han vacunado contra las revueltas callejeras.
Finalmente, el testimonio que más me ha llamado la atención es el siguiente, de una diseñadora gráfica: “los europeos dan visados con cuentagotas y yo llevo cuatro años sin ver a mis padres que viven en Estados Unidos debido a la ley antiinmigración”.



Comentarios
Publicar un comentario